LA LECCIÓN
¿Cuál es la lección que debo aprender? Con esta pregunta un novicio budista le decía a su maestro el cual no cesaba de preguntarle el porqué de estar en éste mundo, porque sentía que su vida había sido un arduo y sinuoso camino, mientras al otro lado del mundo una persona lloraba en una iglesia el porqué su esposa había fallecido en un accidente trágico, un sacerdote cristiano le miraba no sin antes sentir el inmenso dolor y le hacían exactamente la misma pregunta, ambas preguntas en dos condiciones y escenarios diferentes no dejan de ser exactamente válidas y profundas, ¿porqué encontramos adversidades? ¿porqué vivimos tragedias? ¿porqué nos sucede una desgracia? Son preguntas que nacen cuando estamos atribulados, cuando sentimos que nos ha llegado un momento de inmensa adversidad, pero es capaz una simple respuesta darnos orientación, escuchemos las respuestas:
“El monje le dice al novicio: “el sufrimiento es más bien una forma de enseñarte a lidiar con aquellas cosas que aún no has superado, es tu alma tratando de encontrar su propio camino, es la forma cómo aprendes a ser un buen alumno en las lecciones de tu existencia, si no superas aquello que crees que es demasiado simplemente te regresa hasta que sepas que puedes seguir adelante sin la carga del sufrimiento, el sufrimiento es una elección si aceptas su ingrato sabor quizás jamás superes las lecciones que hay adentro del mismo pero si le aceptas como un regalo y le invitas a que te enseñe qué hay en él por aprender este se convierte en tu mayor maestro porque te da la fuerza de superar el dolor que te ha dado, así aprendes a caminar a ir más allá de los obstáculos de tu destino, no importan las desgracias e infortunios sigues caminando porque has aprendido a observar la lección que hay por aprender.” Así el monje terminaba sus palabras ante el novicio.”
El sacerdote le contestaba al atribulado que había perdido a su esposa: “ A veces los designios de Dios son incomprensibles, él nos enseña a caminar y nos da las herramientas que debemos de usar en la vida, pero muchas veces no contemplamos sus designios que son en la mayoría de veces diferentes a los nuestros, hay que tener la fortaleza de aceptar lo que Dios nos dice ya sea con hechos como situaciones, no podemos entender el motivo por el cuál suceden las cosas pero si podemos entender por qué nos pasan, por doloroso que sea hay que aprender a descubrir esa lección que hay en cada evento por duro que sea contra nosotros, aprender a discernir esa llamada que Dios nos hace aún cuando nos sentimos abandonados y llenos de dolor, sólo así podemos aprender en los caminos sinuosos del espíritu, el cual debe permanecer agradecido aún de las cosas que no comprendemos y sentimos que nos lastiman, eso es lo que Dios nos dice aún cuando no podamos entender porque estamos llenos de dolor y sufrimiento. Fortaleza para aceptar y sabiduría para aprender es lo que debemos de hacer en ésta vida.” Así el sacerdote le decía a esa persona atribulada por el dolor y el sufrimiento de su pérdida.
Usted tiene dos sabios que le han dado un mensaje, tome lo mejor de ambos y saque sus propias conclusiones, pero no olvide que hay que aprender a entender esa lección que todos tenemos que superar en éste misterio que llamamos vida.
Ezequiel Méndez
Colaborando para Caminos del Alma
Email: salvador@ezequielmendez.info, caminosdelalma@caminosdelalma.co.cc
http://ezequielmendez.info
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