Un abrazo
Natacha Féliz Franco
Ofrecer una “charla” al otro cuando está deprimido, abatido, y sin esperanza, puede ser una salida para la gente que cree tiene las respuestas para todo o que quiere aprovechar la oportunidad para sacar la película de su desgraciada vida, y demostrar que no tienes argumentos para sentirte mal porque los suyos son superiores. En verdad, muchas personas han tenido vidas más difíciles que otras, pero pulsear para medir cuál ha sido peor es un ejercicio inútil, sobre todo cuando hay una cara triste de por medio.
Cuando alguien esté afligido frente a ti, olvida todo lo que sabes y dale un abrazo. Las palabras a veces no pueden ayudar, pero los abrazos expresan solidaridad y dicen “cuenta conmigo”. Las palabras pueden aturdir, acrecentar la culpa, si no son escogidas sabiamente, si del corazón no brota la intención de decir algo que realmente ayude. Dios no puede fluir verbalmente a través de aquellos que ante el aturdimiento del otro, se disparan a contar los propios problemas, de hecho las mejores virtudes de un consejero son: saber escuchar y no juzgar. Así que dejemos las “charlas” y busquemos modos de expresar nuestra solidaridad, sin que tengamos que ser los protagonistas.
Natacha Féliz Franco
Colaborando para Caminos del Alma
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