LIBERARSE DE LAS CARGAS INTERIORES
(PARTE II)
Superar el dolor de una pérdida es uno de los procesos más desgastantes de cualquier ser humano, he conocido a muchas personas que siempre viven amarradas a relaciones perniciosas, a recuerdos que en realidad les afectan más porque no pueden avanzar, una gran parte se aferran a emociones que no sólo les crea situación sino que les imposibilita el crecimiento interior; cuando una relación amorosa llega a su fin, cuando terminamos con un trabajo que ya no nos aportaba mayor cosa, cuando un ser querido de repente fallece, cuando terminamos con una etapa de la vida que necesita cambios es cuando en realidad entendemos lo que una pérdida puede significar en la vida de cualquier ser humano.
Cuando tenía 7 años mi madre tuvo que mudarse a EEUU y eso marcó sensiblemente mi vida, recuerdo lo solo que me sentía cuando me tocó vivir con unos hermanos(as) mayores, la soledad que en mi interior sentí era comparable con una pérdida, las personas se aferran al dolor porque sólo así sienten que pueden caminar y eso es un error de apreciación; años después cuando llegué al fin de un matrimonio de 14 años fue otro momento de inflexión importante, aquí lo que debe de señalarse es: ¿cómo nos enfrentamos con esa situación?, ¿cómo te enfrentas con el dolor que supone dicha pérdida? ¿Cómo asumes la situación? Son preguntas que al responder con honestidad posiblemente llegas a respuestas que no necesariamente van a gustarte, porque eso es lo que encontramos honestidad y cuando la asumimos muchas veces no nos gusta lo que la honestidad misma nos dice.
Asumir las riendas de una situación que nos produce estrés y dolor no es sencilla, muchas veces aún cargamos a niños(as) interiores que no han superado experiencias dolorosas en sus corazones, yo cuando me enfrenté con honestidad y decidí asumir la responsabilidad de mis situaciones de la niñez surgieron muchas emociones olvidadas pero a la vez estacionadas en el dolor que erróneamente les había asociado cuando era un niño, muchas veces no eres el responsable de esas turbulencias interiores y sin embargo nos llevamos al resto de nuestras vidas las cargas de dichas experiencias.
Cuando antes mencioné que para liberarse se necesita aceptación y perdón, debo agregar que también debemos incorporar la honestidad, cuando evitas abrir tu alma y corazón y piensas que siempre te engañarás, aunque aceptes y perdones estarás aún estacando(a) en un nivel de sufrimiento, honestidad implica ya no esconder nada de ti mismo, es abrir el alma a las respuestas de las preguntas que anteriormente formulé, es afirmar que no vas a intentar seguir engañándote, que vas a asumir lo que eres y serás, la vida es corta muchas personas mueren sin previo aviso y todos estamos potencialmente amenazados por la muerte, es algo que debemos de hacer porque es necesario, la honestidad es una parte de nosotros que nos permite crecer, que permite vivir con plenitud si la sabemos incorporar a nuestras vidas.
Finalmente el último paso para la liberación interior es: el compromiso, esto significa que te comprometes a no acumular nada que no te sea beneficioso, a aceptar, a perdonar, a ser honesto y a comprometerte contigo mismo, es el compromiso de ser una persona que acepta su propia humanidad, que está expuesto a cometer errores, que siempre puede aprender, que siempre se enfrentará con sus propias situaciones, que no estamos exentos de lo que implica ser un alma, en la vida siempre aprenderemos, siempre caeremos y nos volveremos a levantar, pero siempre podremos entender que el amor es lo único que tenemos cuando perdamos todo, con ello siempre tendremos la oportunidad de regresar, aprender y crecer.
Bendiciones a todo(as)
Ezequiel Méndez
Colaborando para caminos del alma
Para contactar con el autor: salvador@ezequielmendez.info
http://ezequielmendez.info
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